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Hoy publiqué el prólogo de Cuentos de Mágika, mi nuevo proyecto de webcomic que, espero, sea uno de los mejores trabajos que haga en mi carrera de dibujante por hobby. Pero la historia de esta historia no es reciente. En lo absoluto. Esta historia se remonta a más de una década atrás, y creo que vale la pena escribir al respecto. Los invito a tomarse unos cuantos minutos y leer el viaje evolutivo de los cuentos que hoy deseo contar.

Había ocurrido una noche del año 2001, durante un viaje a Bariloche y por culpa de un par de zapatos, si acaso pueden creerlo. Mi hermana, que por aquel entonces cumplía sus 18 años de edad, quería estrenar el número yendo al casino con el resto de la familia, puesto que ahora ya tenía edad suficiente para afrontar el vicio de la ruleta, supongo.

Debo admitir que me divirtió muchísimo que el portero le negase la entrada al edificio debido a que mi hermana vestía zapatillas, cuando por aquel entonces se exigía usar zapatos. Pasado el chiste, sin embargo, le permití a mi hermana usar mi calzado y dejar que vaya a conocer el casino con nuestros padres, mientras yo me quedaba en el hotel, dibujando.

Garabato va, garabato viene, en las pequeñas hojas de un block comenzaron a aparecer personajes originales. Personajes propios. Ya los conocía desde principios de aquel año, sin embargo, cuando un nuevo intento de crear un videojuegos en DIV Games Studio generó toda una historia de fondo, así como otro proyecto sin terminar. Pero aunque el juego (un émulo de Sokoban) no llegó a ver la luz del día, los protagonistas principales del mismo demostraron ser mucho más interesantes. “Blokeo” y “Chispa”, dos jóvenes con poderes especiales. (considerando que todo juego de Sokoban involucra mover bloques, el nombre “Blokeo” queda bastante justificado… espero)

Aquí comenzó todo.

Aquí comenzó todo.

Era la primera vez que dibujaba formalmente a estos personajes, y su potencial empezó a relucir. Cuando volví a casa tuve la idea de escribir una breve historia al respecto, en la que aparecían tres nuevos personajes con poderes propios. La primera de muchas historias, y definitivamente no la más grande. Este primer relato de unas 29 páginas sentaría las bases tanto de los personajes y sus personalidades como del mundo que habitaban, y fue la historia que más veces edité a fin de limar muchas asperezas en su atropellado argumento.

A los cinco personajes originales se les sumaron tres más con el correr de los años, sumando un total de ocho jóvenes con poderes; ocho protagonistas principales, cada uno con personalidades únicas, perfectamente diferenciadas con el resto, que formaban una química de grupo de la que yo estaba cada vez más orgulloso. Tenía algo en mis manos que podía llegar a ser muy interesante para expandir como idea, y decidí que allí estaban los materiales para escribir mi primer libro.

Pero tengo el defecto del perfeccionismo crónico y la imaginación desbocada; y así como un simple juego de Sokoban se volvió tan ambicioso que quedó en la nada, mi “primer libro” terminó convirtiéndose en una trilogía épica; o al menos eso esperaba yo. Eso no me detuvo para escribir un primer volúmen que rondaba las 235 páginas de Word (66.551 palabras, por si les interesa), que compartí con algunas de mis amistades de la Red de aquel entonces, y que además imprimí para mostrarle a algunos amigos de la vida real. Nota al margen: mi hermana casi me lanza el libro por la cabeza cuando llegó al final y se dio cuenta que era el primero de una trilogía.

Floriana siempre fue dulce.

Floriana siempre fue dulce.

Había obtenido una buena colección de críticas y comentarios respecto a esa primera historia, así que emprendí el viaje de escribir el segundo libro mientras buscaba alguna editorial que se interesara por aquel relato inicial. Encontré una editorial española que solicitó una copia del manuscrito para examinarlo y considerar, y como yo ya había registrado mi libro en la SADE (Sociedad Argentina De Escritores) no tuve miedo de enviarles una copia. Ahora debía pasar la prueba del Tiempo y esperar 6 meses–tiempo estipulado por la editorial–para obtener respuesta.

No me quedé ocioso esperando, sino que me embarqué de lleno en la escritura de la segunda parte. Un dato muy importante: entre el primer y el segundo libro conocí la obra de Terry Pratchett, autor que terminaría influyendo muchísimo en mi estilo. Por eso aquel segundo libro tomó una dirección ligeramente diferente en su narrativa; más ágil, más dinámica. Aumentó la cantidad de páginas, llegando a un total de 391 (101.696 palabras). Los que leyeron esa segunda parte dieron mejores críticas que con el primer libro, lo que me daba más confianza para preparar la tercera y última instancia de la trilogía.

Sólo una cosa me preocupaba: habían pasado más de 6 meses y todavía no había respuesta de la editorial.

Debí esperar exactamente un año para recibir un sobre proveniente de España, donde, en pocas palabras, la editorial me decía que no estaban interesados en mi historia. No voy a mentir: me sentí muy mal por ese rechazo… pero fue un evento estrictamente necesario para todo lo que vino después. Ocurre que, luego de recibir esa negativa, y habiendo ya escrito el segundo libro, y con 11 páginas plasmadas de la tercera y última parte… volví a leer la primera entrega de la trilogía.

Me sorprendió muchísimo que aquella editorial no me enviase una carta-bomba, para que nunca jamás volviese yo a escribir algo tan feo.

La primera parte de la historia era horrible, llena de sinsentidos que sólo tenían coherencia en mi propia mente, y únicamente porque yo ya conocía de antemano los motivos que causaron (o causarían) tal o cual evento. Fue un llamado de atención muy importante y necesario. Comprendí que ni yo ni mi historia estábamos listos para publicar; no habíamos alcanzado aquel nivel. Así, la trilogía quedó cancelada… pero no sus personajes.

La primera versión del Disco de Símbolos que ha sido mi avatar en Internet por mucho tiempo.

La primera versión del Disco de Símbolos que ha sido mi avatar en Internet por mucho tiempo.

De ahí en adelante continué escribiendo pequeñas historias basadas en mis personajes y su mundo, las cuales no sólo ayudaban a mejorar mi narrativa sino además continuaba dándole forma al universo de Mágika, ya sea en sus personajes o en sus localidades. Muchas cosas fueron cambiando y muchísimas más cambiarían en los años siguientes, y muchas de las personalidades de aquellos ocho personajes principales verían paralelos en otros personajes que aparecerían en historias futuras, como la dulce Trixie Pixie (Pixie Pals), el meditabundo Naoki (BioMundo), y la timidez de Hana (BioMundo), para mencionar sólo algunas.

Fue durante el tiempo que demoré en escribir y publicar mi primer libro, BioMundo, que dejé a todo el universo de Mágika de lado para poder enfocarme en el proyecto actual. Aún pasaría un tiempo hasta volver a visitar a mis personajes originales, encuentro que se realizó cuando ya estaba en pleno trabajo con Bits & Bytes, mi webcomic anterior. Habían pasado muchos años desde aquellos primeros garabatos de Blokeo y Chispa, y a lo largo de esa franja de tiempo evolucioné tanto en mi estilo como en mi narrativa. Ya era hora de darle a Mágika una nueva oportunidad.

Pero no como libro. Para ese entonces me daba cuenta que, pese a que podría haber escrito algo bueno, quería mostrar con imágenes antes que describir con palabras. Inspirado fuertemente por el estilo de Jeff Smith y su Bone, excelente novela gráfica, decidí que Mágika volvería en forma de comic. Tomé el núcleo de la trilogía original y separé los elementos argumentales más importantes. Con ellos diagramé la que será la línea argumental principal de esta nueva aventura, y a partir de allí comencé a escribir los libretos y a diseñar mis personajes una vez más.

Hubo cambios. Muchos cambios. El cambio principal está en la historia en sí, pese a que sigue muy de cerca al argumento original. Las personalidades de los protagonistas se mantienen, aunque se han pulido bastante y algunos presentan historias de fondo muy diferentes y más interesantes. A grandes rasgos, la mayoría de los personajes se mantienen en el mismo estilo en el que los he dibujado siempre, aunque tres de ellos fueron rediseñados casi por completo. La química entre ellos también se ha mejorado, y dará lugar a situaciones que–espero–se sentirán orgánicas, no forzadas, coherentes dentro de los parámetros establecidos. Esta es una historia que brillará más por los personajes que por los eventos en sí.

Lucero es uno de los personajes que más "evolucionó"; de ser una alocada niña con un exceso de creatividad... a una alocada niña con un exceso de creatividad, PERO AHORA CON MECANISMOS.

Lucero es uno de los personajes que más “evolucionó”; de ser una alocada niña con un exceso de creatividad… a una alocada niña con un exceso de creatividad, PERO AHORA CON MECANISMOS.

Y así llegamos a hoy, que por fin estreno el prólogo de esta nueva aventura en mi sitio web. Ya había presentado prólogo y primer capítulo del comic en la web de Malditos Nerds… pero es hora de seguir mi camino. A partir de mañana empezarán a ver, cada día al mediodía, una nueva página de las 11 que componen el primer capítulo de esta historia. Mientras tanto, estaré preparando el segundo capítulo, que espero que se estrene durante el mes de Febrero.

Disfruten de esta historia. Consideren que no nació de un día para el otro. Es un proyecto que lleva ya más de una década en desarrollo y que ha madurado con el paso de los años.

Disfruten de los Cuentos de Mágika.
Atte.
Maximiliano “Megawacky” Baldo (Autor)